Esto no puede ser sano
Si algo habia conseguido Florentino, era anestesiarme, que llegara a un punto en el que el Viernes me la pelara el fútbol, que fuera mi quinta o sexta prioridad sobre otros planes de fin de semana.
Pero lo de esta temporada, no solo ha reverdecido viejos "hooligans", sino que va a conseguir acabar conmigo. Por de pronto ya me he cargado la lámpara de la mesa del ordenador, con un viaje que le di celebrando lo imposible, el gol de Van Nistelrooy seguido del de Tamudo dieciseis segundos despues. Más dificil todavía, pasen y vean.
Todo empezó con aquella final de verano en la que el Sevilla se pasó por la piedra al Dream-Team-7-Titulos-Barcelona. Recuerdo que al dia siguiente comenté: "Tengo el feeling de que esto es un signo, como la final de copa contra el Zaragoza" (a la que se llegó con opciones de ganar todo, y apartir de la cual se entró en el pozo de la depresión). Y claro, me miraron como un loco o como un Tomas Roncero de la vida (menudo personaje, por cierto).
Eso si, madridistas de bien, menos euforia y el domingo A MORIR. Esto es una oportunidad historica de darle al barcelonismo uno de los mayores puñetazos de su historia, solo pensar en ello en Septiembre (acordemonos, las elecciones falsas, todas las TVs y radios babeando con el Barsa, el tiki-taka, la madre que les parió a todos ellos...) era imposible. El domingo hay que salir como 300 putos espartanos, hay que hacer lo que dijo aquel madridista, no me acuerdo si fué Valdano o Juanito: "Nuestros primeros cinco balones, disparos; sus primeros cinco balones, falta; y las primeras cinco faltas que nos piten, nos comemos al arbitro". Tiene que ser una noche de las del Bernabeu, por Dios, otra cosa como la de estos meses no creo que la aguantara, ni yo ni mi mobiliario IKEA.
